
Yo era dueña de unos ojos
que nada a mí me ocultaban
pues sólo con yo mirarlos
ellos solitos me hablaban
Eran como dos luceros
que iluminaban mi vida
yo en ellos veía el cielo
con estrellas encendidas
Eran ojos que al mirarlos
yo sabía lo que decían
ojos con brillo de fuego
que al mirarme se encendían
Pero esos ojos ya no quieren
dirigirme la mirada
esquivan mirar de frente
será que ya no me aman
Cuando tus labios se abrían
diciendo cosas hermosas
sonaban alegrando mi alma
como una canción preciosa
Me hablaban de amor eterno
con promesas infinitas
que sellaban con un beso
dulce y tierno como la brisa
Hecho en falta los susurros
que a media voz me decías
y las promesas de amor
que del alma te salían
Hoy tus labios no me hablan
ni me dicen que me quieren
ni me besan con ternura
diciéndome que tú me quieres
No quiero que tus ojos mientan
ni que tus labios se callen
no quiero vivir en mentiras
ni con silencios que hablen
Por eso déjame de atormentarme
y cuéntame la verdad
que por muy triste que esta sea
yo la sabré aceptar
Y si de lo que había, nada queda
porque el amor se ha terminado
para qué seguir fingiendo
démoslo por terminado.

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